

Pancracio es un ser que, por circunstancias de la vida, es abandonado por su madre a los pies del Señor del Veneno que se encuentra en la catedral de la Ciudad de México. Un sacerdote lo encuentra y da aviso al obispo que un niño recién nacido yace a los pies del Cristo Negro. Ante el asombro de los religiosos, que lo consideran como un milagro, se hacen cargo del infante, que crece bajo la protección eclesiástica y a quien bautizan como Pancracio.
Sin embargo, por carecer de una estructura familiar tradicional y por las inquietudes propias del crecimiento, se ve involucrado en infinidad de problemas: vandalismo, robo, malas compañías; y como resultado se convirtió en un niño problema. Los sacerdotes no tienen mucha paciencia y conocimiento para ocuparse de él. Tiempo después, Pancracio es adoptado y crece bajo la tutela de Don José, un conocido librero de viejo del primer cuadro, quien le infunde valores y le da contención, así le ayuda a ser un mejor ser humano.
Durante su crecimiento trabaja en muchos y variados oficios, hasta llegar a su empleo actual: taquero en la esquina de Perú y Argentina en el centro de la CDMX.
Trabaja con el “El Callo”, un taquero de prosapia y abolengo en un puesto donde se degustan ricos tacos de cabeza.
“El Callo” es padre de Minerva. A pesar de que ambos jóvenes se gustan y se atraen, Pancracio se enamora de Clío, una panadera.
Una noche matan a don José prácticamente enfrente de Pancracio quien, paralizado por el miedo y la cobardía, no pudo hacer nada para evitar el asesinato de su protector y tutor. Al día siguiente, lo entierran y jura en su tumba tomar venganza.
Al regresar a casa, después del sepelio, lee el diario personal de Don José, muy extenso y lleno de información, y se entera que el verdadero nombre de Don José es Juvenal Ortigoza, un abogado exitoso que metió a la cárcel a un rufián apodado El León y desarticuló una banda muy peligrosa de delincuentes.
Esa noche sufre una verdadera y profunda toma de conciencia por sentirse un hombre cobarde y lleno de vicios, y para expiar su culpa decide vengarse del criminal que le quitó la vida a Juvenal. La clave está en el diario personal del abogado Ortigoza, y esta indagación e investigación lo llevarán a conocer a peligrosos criminales de la CDMX, a quienes combatirá.
Esa noche se convierte en El Veneno. Sus cómplices serán: El Callo, Minerva y más tarde Clío.
Su lema es: Observación, reconocimiento y revelación.
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